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Mitos comunes sobre alimentación saludable

La información sobre alimentación está por todos lados, pero no siempre es clara ni realista. Muchas creencias se repiten tanto que terminan pareciendo verdades absolutas, cuando en realidad pueden generar culpa, confusión o hábitos poco sostenibles.

Hablar de mitos es importante porque comer bien no debería ser una fuente de estrés.

Mito 1: “Comer saludable es caro”

Una alimentación equilibrada puede adaptarse a distintos presupuestos. Alimentos como arroz, lentejas, huevos, verduras de estación y frutas locales son accesibles y muy nutritivos.

Mito 2: “Hay alimentos prohibidos”

No existen alimentos malos por sí solos. El problema no es un alimento puntual, sino el desequilibrio constante. Comer saludable también incluye flexibilidad y disfrute.

Mito 3: “Si quiero cuidarme, tengo que hacer dieta”

Las dietas restrictivas suelen ser difíciles de sostener. Comer bien implica aprender a elegir, escuchar el cuerpo y construir hábitos que duren en el tiempo.

Mito 4: “Saltarse comidas ayuda a bajar de peso”

Saltear comidas puede generar más hambre después y llevar a elecciones menos conscientes. Mantener cierta regularidad ayuda a estabilizar la energía y el apetito.

Mito 5: “Los productos light siempre son mejores”

Muchos productos light tienen menos calorías, pero no siempre son más nutritivos. Leer etiquetas y priorizar alimentos reales suele ser una mejor estrategia.


Cuestionar los mitos nos permite relacionarnos mejor con la comida. Comer saludable no es seguir reglas estrictas, sino encontrar un equilibrio que funcione para vos. Guardá este artículo si alguna vez dudás.

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