El hummus es de esas cosas que uno siempre compra hasta que descubre lo fácil que es hacerlo. Y una vez que lo hacés en casa, no hay vuelta atrás.
La fórmula: una lata de garbanzos enjuagados, jugo de limón, un dientito de ajo, un chorro de aceite de oliva, sal y comino. Todo a la procesadora. ¿El secreto para que quede cremoso? Agregar agua bien fría de a cucharadas mientras procesás. Si conseguís tahini (pasta de sésamo), dos cucharadas lo llevan a otro nivel, pero sin eso también funciona.
Después queda lo más divertido: en qué usarlo. Con bastones de zanahoria, untado en tostadas, adentro de un sándwich en lugar de mayonesa, o directamente a cucharadas cuando nadie mira.
Dura unos cuatro o cinco días en la heladera. Aunque rara vez llega.