Hay un truquito que cambia las cenas de verano: usar hojas de lechuga como si fueran tortillas. Frescas, crocantes y con relleno calentito adentro, el contraste es lo más.
El relleno clásico: pollo en cubitos salteado en sartén bien caliente, con zanahoria rallada, morrón, verdeo y un chorro de salsa de soja al final. Si le sumás un poco de jengibre rallado, queda con aires asiáticos.
Para las hojas, la lechuga mantecosa es la campeona: es flexible y no se rompe al doblar. Se lavan, se secan bien, y a rellenar en la mesa, que armarlos es parte de la gracia.
¿No hay pollo? Va con tofu, con carne, con garbanzos salteados. El wrap acepta todo.
Una cena fresca, rápida y de esas que se comen con la mano, que siempre son más divertidas.