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El placer de cocinar en casa (aunque sea algo simple)

Cocinar tiene mala prensa: que lleva tiempo, que hay que lavar, que es más fácil pedir. Todo cierto. Y sin embargo, tiene algo que ninguna app de delivery puede entregar.

Cocinar es de las pocas actividades donde usás las manos, el olfato y el oído al mismo tiempo, y donde el teléfono queda naturalmente a un costado (nadie quiere pantalla con dedos con ajo). Es casi una meditación con premio al final.

Y no hablamos de platos de restaurante. Un revuelto de verduras, unos fideos con una salsita casera, una tortilla de papas medio deforme: todo cuenta. Lo casero tiene ese plus de que sabés exactamente qué le pusiste, y de que siempre sale a tu gusto.

Un buen truco para empezar es elegir un día tranquilo y una receta de pocos ingredientes. Música de fondo, cero apuro. Si sale rico, buenísimo. Si sale más o menos, también: la próxima sale mejor.

Al final, cocinar en casa es una forma de cuidarse que además es entretenida. Y eso no abunda.

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