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El agua también cuenta como autocuidado

De todas las cosas que se pueden hacer por uno mismo, tomar agua debe ser la más sencilla. Y aún así, a veces pasa un día entero y el vaso quedó ahí, intacto.

El cuerpo la usa para todo: para pensar, para moverse, para mantener la piel contenta. Cuando falta, avisa a su manera: un dolorcito de cabeza, cansancio raro, ganas de nada. Muchas veces la solución es menos misteriosa de lo que parece.

Para los que se olvidan (o sea, casi todos), hay trucos amables. Una botella linda que ande siempre cerca, un vaso al despertar como primer gesto del día, o asociarla a rutinas que ya existen: uno antes de cada comida y ya casi está.

¿Que el agua sola aburre? Se puede disfrazar: rodajas de limón, hojitas de menta, pepino, jengibre. Queda con onda de spa y cuesta dos pesos. Y sí, el mate también suma, así que por ese lado venimos bien.

Tomar agua no cambia la vida, pero la acompaña bastante mejor. Salud por eso.

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