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Cómo leer etiquetas y tomar mejores decisiones

Ir al supermercado y elegir qué llevar puede resultar abrumador. Envases llamativos, promesas de “saludable”, “light” o “natural” y mucha información difícil de entender. Por eso, aprender a leer etiquetas es una herramienta simple que te ayuda a decidir con más claridad, sin obsesionarte.

No se trata de analizar todo en detalle ni de buscar productos perfectos. Con mirar algunos puntos clave ya podés tener una idea más real de lo que estás comprando. Por ejemplo, la lista de ingredientes suele decir más que el frente del envase. Si es corta y reconocés lo que aparece, probablemente sea una mejor opción.

También es útil prestar atención a los azúcares agregados y al sodio, que muchas veces están presentes en productos que no lo parecen. Y algo importante: los valores nutricionales siempre se refieren a una porción específica, que no siempre coincide con lo que solemos consumir.

Leer etiquetas no es para prohibirte alimentos, sino para elegir con más conciencia. Y recordar que la base de una buena alimentación sigue siendo simple: alimentos frescos, variedad y equilibrio.


La próxima vez que compres, tomate unos segundos para mirar la etiqueta. Informarte es una forma tranquila y realista de cuidarte.

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