Sentir hambre entre comidas es algo normal y no debería vivirse como un problema. Muchas veces el cuerpo solo está pidiendo un poco más de energía para seguir el día con foco y buen ánimo.
El desafío no es comer entre comidas, sino qué elegimos en ese momento. Cuando el snack aporta algo de fibra, proteína o grasas saludables, ayuda a sentir saciedad real y evita llegar con demasiada hambre a la comida siguiente.
Frutas combinadas con un puñado de frutos secos, yogur natural con fruta fresca, una tostada integral con algo untado o incluso un huevo duro son opciones simples y fáciles de incorporar. No necesitan preparación complicada ni ingredientes especiales, solo un poco de intención.
También vale la pena frenar un segundo y escuchar qué está pasando. A veces el hambre aparece porque pasaron muchas horas, otras porque estamos cansados o deshidratados. Tener opciones a mano hace que elegir mejor sea mucho más sencillo.
Comer entre comidas no es un error, es parte de una alimentación real. Elegir snacks que te nutran es una forma simple de cuidarte sin exigencias. ¿Cuál podrías sumar a tu día?