La primavera trae algo más que días largos y ganas de salir: renueva por completo lo que aparece en la verdulería. Después de meses de raíces, zapallos y cítricos, el calendario empieza a ofrecer colores, texturas y sabores que venían faltando. Y comer siguiendo esa oferta no es solo una cuestión de gusto: la fruta y la verdura de estación llegan en su mejor momento, más baratas, más sabrosas y con más nutrientes que las que viajaron miles de kilómetros o pasaron meses en cámara.
Qué aparece en primavera en Argentina
La transición del invierno al calor va llenando la mesa de a poco. Entre lo que empieza a abundar en septiembre, octubre y noviembre:
Verduras: arvejas frescas, habas, espárragos, acelga, espinaca tierna, rúcula, lechugas de todo tipo, rabanitos, zanahorias nuevas, cebolla de verdeo, remolacha y las primeras chauchas. Es la temporada ideal para las hojas verdes, que están tiernas y rendidoras.
Frutas: frutillas —la estrella indiscutida de la primavera—, y hacia el final de la estación empiezan a asomar las primeras ciruelas, damascos y cerezas. Los cítricos todavía acompañan en el arranque, así que es un buen momento para mezclar naranjas y pomelos con lo nuevo que va llegando.
Por qué conviene comprar de estación
Cuando una fruta o verdura se cosecha en su momento, no necesita madurar artificialmente ni recorrer largas distancias. Eso se nota en el sabor, pero también en el bolsillo: lo que abunda cuesta menos. A eso se suma que la producción de estación suele ser más local, lo que significa alimentos más frescos y una cadena más corta entre la tierra y tu plato.
Cómo aprovecharlas sin que se echen a perder
El error más común es comprar mucho de golpe y que la mitad termine en la basura. Algunas ideas para que eso no pase: lavá y guardá las hojas verdes envueltas en un repasador dentro de la heladera, aguantan mucho más; congelá las arvejas y las habas si comprás de más; y sumá las frutillas a desayunos, licuados o postres apenas las traés, porque son de las que menos duran.
La primavera es una invitación a variar. Después de un invierno de platos pesados, el cuerpo agradece lo fresco, lo verde y lo liviano. Y la buena noticia es que la naturaleza ya te lo pone sobre la mesa.